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«En “después de la lluvia”, hay que sumar a la idea de naturaleza, la reflexión de la clásica concepción del bodegón y la representación del continente. En el bodegón, el elemento es aparentemente estático, la naturaleza está aparentemente muerta, pero nada es lo que parece. Las formas se entrelazan, se agarran, se suspenden, se sostienen en un equilibrio dudoso, deshaciendo el concepto de objeto-naturaleza, todos en el mismo plano de existencia, imposibles los unos sin los otros, con todas las posibilidades abiertas. Estar simultáneamente en varios planos de realidad; penetrar con un ojo en el océano y con el otro puesto en el aire… ritmo, lugares extrañados de convivencia armonizada, la incapacidad de parar el tiempo… esos son los conceptos que me interesan cuando pienso en el contenido, el continente, y la relación de ambos.

Creo firmemente que cuando se invoca, aparece o surge ello. Pinto invocando a la magia, en la sensualidad del aceite, y la plasticidad y lo carnal de la masa de color. El trabajo siempre como un rito en solitario, en medio de toda la existencia, la pintura como deponente de sí misma».

Extraído de “La materialización de mis deseos”, de Patricia Ruiz Soriano.

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Galería Birimbao, Sevilla.
Del 18 de junio
al 16 de julio de 2010.

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